¿Quién es Jesús Javier Díaz?

Nací en Málaga en Enero del 1973 y mido 1,70 metros. De pequeño, cuentan mis padres, era muy, muy malo para comer, llegando, ellos a desesperarse, por este motivo. Mi madre me hacia hasta cuatro comidas diferentes para una toma.

Con la edad de 1 año llegue a tomar (siempre bajo prescripción medica) una gran cantidad de medicamentos, vitaminas, etc., a fin de que se me abriera el apetito.

De pequeño, más concretamente, hasta los cuatro años aproximadamente siempre mantuve una complexión delgada. A los cinco años hasta los doce empecé a comer todo tipo de alimentos, como dulces, pasteles, bocadillos de todo tipo, frutos secos, etc. Todo esto junto con la comida habitual diaria, lo que me llevó a coger una gran cantidad de peso llegando a ser obeso, con la edad de nueve años.

Cuando llegué a la edad de la adolescencia a los trece o catorce años, mi vida empezó a cambiar, ya que intuía un rechazo de las chicas hacia mí y no conseguía llegar a poder mantener una amistad más intima con ninguna. Fue en ese momento cuando me propuse visitar a un profesional, especialista naturista, y fue también la primera vez que me apunté a un gimnasio profesional. Y también fue en ese momento de mi vida cuando por primera vez me puse a dieta, se denominaba la dieta del “peso perfecto”, gracias a esta dieta junto con los cambios del crecimiento, más el deporte realizado, pude obtener un cuerpo otra vez normal. Así llegué a mantenerme hasta los dieciocho años.

Durante este periodo de los catorce hasta los dieciocho años, más que la dieta lo que me mantuvo con mi nuevo aspecto fue el deporte, ya que en este mundillo, llegué incluso a participar en varias disciplinas deportivas, como el kárate, la halterofilia, buceo, etc., pero finalmente llegué a inclinarme más por el fisco culturismo. Todo comenzó cuando a partir de los dieciocho años y hasta cumplir los veintitrés gané unos cuanto kilos de peso llegando casi a alcanzar el sobrepeso. Empecé a coger kilos de grasa sin control, (todo lo contrario a mi objetivo que era ganar en masa muscular) debido a mi obsesión de ganar esa masa muscular.

Este sobrepeso lo alcancé debido a la mala información, que tenía, sobre los productos alimenticios existente en el mercado que se ofrecían sin la debida información debido al desmesurado interés de las compañías productoras por hacer dinero fácil, a costa de las ilusiones de los incautos consumidores de estos productos. Así es que dándome cuenta de esto, a partir de la edad de dieciocho años, es cuando de una manera más seria entro en el mundo de las dietas.

«En mi caso se puede decir, que he estado toda la vida de dieta« de un modo u otro.

Durante este pesado y fatigoso camino, «he visto, he oído y he probado de todo«, pasando por todos los tipos de especialistas como, endocrinos, dietistas, naturalistas, nutricionistas, etc.,

«Por ser yo una persona concienzuda y disciplinada he podido conseguir ciertos objetivos en todas estas alternativas que nos ofrece el mercado de las dietas«.

Puedo decir también, por destacar algunos ejemplos que la primera dieta que hice efectiva y que fue la guiada por un conocido culturista profesional de mi ciudad, que esta dieta era insulsa y sin sabor, con una proporción del 90% de proteínas 10% de carbohidratos y un 0% de grasa. Por llegar más a fondo y para que entendáis mejor esta dieta, os diré que: el atún que comía era en conserva y al natural, debía escurrir el agua de la lata y lo mezclaba con un poquito de arroz cocido, y me lo comía a palo seco, es decir sin ningún otro producto.

Cuando aquella comida me la llevaba, en un tupper, al trabajo para desayunar y abría la tapa del recipiente, el olor era insoportable y asqueroso y no se podía estar a mi lado, y eso era sólo en cuanto a una de las comidas del día. Cuando en el almuerzo, me comía 300 gr de pechuga de pollo limpia a la plancha, la tenía que cocinar en una sartén antiadherente, pues el aceite estaba prohibido y la sal también, la lechuga con la cual lo acompañaba simplemente era lavar la hojas bajo el grifo y ya estaba lista para ser comida, sólo le echaba un poco de limón para poder digerir todo aquello, y así sucesivamente. Con esta dieta y acompañada con bastante deporte de todo tipo (footing, pesas, etc.), en 4 meses de 125 kg, que ha sido el peso máximo que he tenido me quedé en 73 kg. Perdí en 6 meses -52 k g. Una pasada ¡imaginaros el cambio! pero ahí me quedé, no bajaba más, me encontraba fuerte, tonificado, pero todavía tenía mucha grasa, me puse en mano de un nutricionista profesional titulado, que se puede considerar que fue mi primer maestro en alimentación, este gran amigo mío, suele preparar a la personas para competir en culturismo. Siguiendo sus instrucciones conseguí bajar -3 kg más a base de mucho esfuerzo físico y algunos pequeños cambios en la dieta. Utilice algunos complementos como aminoácidos, quemadores de grasa como la L-Carnitína, etc. Me quedé en 70 kg.,y todavía seguía manteniendo bastante grasa, ya no podía bajar más, era imposible, aparte con mi trabajo y las atenciones que le debía a mi familia, no tenía tiempo para más, ¿qué pasó entonces?, pues ocurrió lo que ahora entiendo que tenía que ocurrir, volví poco a poco a mis antiguos hábitos alimenticios, es decir a comer lo que a mi me gustaba comer, y esto me llevó una vez más a recuperar de nuevo los kilos que había perdido llegando a los 100 kg.

Esto es la cruda realidad, una vez que deja uno de hacer dieta y no hacer deporte, si la persona es propensa a engordar, ya está todo hecho y dicho, se recupera siempre los kilos perdido y a veces incluso más. Por tanto aburrido y desesperado fui a unos cuantos endocrinos privados, haber si daban como se suele decir con la tecla, en mi caso:

¿por qué engordaba tan fácilmente?,

¿tendría un problema hormonal o de tiroides?

A modo de ejemplo sólo citar dos de los casos más significativos de los tantos otros profesionales a los que acudí, uno de ellos me dijo lo siguiente: En uno de los casos, uno de ellos primero me hizo una valoración de mi estado nutricional completísimo incluyendo evidentemente analíticas de sangre, orina y heces. Todo ello para determinar el nivel de salud y estado físico que disponía en ese momento, ya, una vez con los datos en la mano y comprobando que mi estado de salud era excelente, me habló francamente y me dijo que «la única solución a mi problema era hacer una dieta hipo-calórica«, es decir comer menos y a parte, «hacer deporte«. Al comentarle mi experiencia, me dijo que eso era todo lo que hay que si quería me daba una dieta pero con la que yo sabia me bastaba también, me llegó a comentar en confianza que no existía ningún producto o fármaco en la actualidad que consiguiera de una forma milagrosa, hacer perder peso fácilmente comiendo uno todo lo que quisiera, no existe, lo único que hay son dos productos farmacéuticos uno es el Prozac y otro es el Reductil.

El Prozac me explicó en palabras sencillas que es un antidepresivo y que se han hecho estudios en pacientes depresivos y se ha observado que disminuye el apetito, consiguiendo ingerir menos alimentos y por lo tanto la persona pierde peso y el otro medicamento es el Reductil que está sacado de este primero, éste si está indicado para la perdida de peso pues es un producto más refinado, pero es muy peligroso su consumo pues necesita un control muy exhaustivo ya que puede provocar un episodio maníaco en pacientes con trastorno bipolar, y todo para cortar la comunicación, de la orden de comer que da el estomago y manda al celebro. «Como conclusión me recomendó que llevara una vida equilibrada y que hiciera deporte». Es decir lo que todo el mundo ya sabe, le comenté que había un tipo de analítica de la sangre, que hacia ciertos laboratorios y que esta te indicaba los alimentos que a uno personalmente le engordaba, y me comentó, que eso no estaba científicamente probado.

El otro endocrino, era un profesional del que yo pensaba que era el peor de todos, especialmente por su actitud hacia mí, en el sentido que sólo se limitó a darme una charla. Fue éste con el que descubrí una de las verdades que hay en cuanto a las dietas, por eso yo hago alusión a sus palabras para que vosotros los lectores lo tengáis como una máxima en vuestra vida, él me dijo: “una persona no puede estar toda la vida a dieta, es imposible en el sentido natural de controlar su peso, por eso la recomendación que te hago es la siguiente: no hacer dieta, ¡sí!, ¡sí!, no hacer dieta, pésate una vez a la semana, apúntate a un gimnasio, coge la cinta eléctrica y empieza a correr controlando el tiempo y la intensidad (estos dos factores), si al principio de la otra semana has perdido aunque sea -50 gr. Ya sabes el tiempo y la intensidad que tienes que emplear para no estar nunca, ¡jamás!, a dieta. Si tu peso aumenta o quieres perder más, tendrás que aumentar el tiempo (si lo dispones) o aumentar más la intensidad. Esta es la única formula que hay. «En conclusión que uno tiene que quemar las calorías que ingiere, si no engorda«. Otra cosa más que todo el mundo sabe. ¡Pero es la verdad!, este es un camino a seguir. ¡Claro!, llegando a este punto y viendo mi ajetreada vida, y hábitos alimenticios, nada de esto me valía, así que no me quedó más remedio que buscar otros métodos. Yo buscaba algo diferente, para una persona normal como todo el mundo, así que dí con un amigo que me aconsejó ir a un dietista.

Esta dietista hacia una especie de terapia en el sentido que te daba consejo y trucos, te media y te pesaba, le contaba tus experiencia, sobre como te estaba funcionando la dieta, etc., y que sobretodo podías comer a tope, no había que pesar ni medir nada. Él había perdido un montón de kilos, y la prueba era evidentísima, fue tanto así, que me animó a probar.

Hice esta dieta y en sólo 6 meses de 100 kg que tenía al empezar, llegue a 65.600 kg. ¡Sorprendente!, ¿verdad? Y sin hacer apenas deporte, esto es lo que yo buscaba y me imagino que es lo que todas las personas buscan. Y lo mejor de todo es que cuando estaba en los kilos de las anteriores dietas en 70-73 kg, estaba con menos grasa es decir, con mucho menos volumen con los mismos kilos, es ¡sorprendente! Sobre la base de esta dieta es la que yo mismo he trabajado y la he perfeccionado pues esta dieta tiene una parte comercial, la cual es eso (puro negocio) y otra parte científica que varia según el dietista que la imparte y sus conocimientos, ya que en mi trabajo, la hemos realizado cuatro personas diferentes.

Los cuatro, hemos discrepado en ciertos aspectos básicos de la dieta, demostrando así que aunque realmente funcione en general en todos los casos, la rapidez de conseguir el objetivo, cuales son: la perdida de kilos, como el mantenerse sin volver a recuperarlos, como el tomar más o menos o ningún producto, como en aceptar o rechazar ciertos alimentos y bebidas, etc., me ha hecho investigar profundamente en estos principios y conseguir así un método definitivo. Este Método lo he denominado «El Método de la Reconducción Alimenticia®».